jueves, 23 de abril de 2009

Relato Erótico: En El Probador

Este es un relato de mi propia cosecha



Era sábado a las seis de la tarde, ningún plan a la vista, tumbada en el sofá rojo de mi salón se me consumía el cigarro entre los dedos. Decidí levantarme y buscar la agenda de mis citas, como era de suponer con todos los chicos que allí estaban apuntados ya había estado más de una vez y la verdad, no me apetecía repetir, así que la tiré con desgana sobre la manta que cubría la tela del sofá.
En ese mismo momento recibí una llamada en mi móvil, era una antigua compañera de trabajo que hacía unos meses que no veía. Me invitaba a acompañarla al Centro Comercial a mirar "trapitos" y tomarnos un café, para cotillear sobre alguien, estoy segura. Acepté la invitación ya que no tenía nada mejor que hacer.
Me dirigí hacia el cuarto de baño mientras me despojaba de mi jersey de estar por casa, no llevaba nada más que eso, hacia mucho calor. Me di una buena ducha y abrí el armario para buscar que ponerme. Me sentía excitada y no sabía porque, decidí que hoy quería sentirme sexy, así que descolgué una minifalda roja y un top palabra de honor que me había comprado días antes. Me vestí y me puse mis zapatos de tacón también rojos, nada de medias, el calor era insoportable. Me arreglé un poco la melena rizada y me pinté los labios con carmín color "pasión. Cogí el bolso y las llaves del coche y salí de casa dispuesta a comerme la calle.
Llegué al Centro Comercial donde había quedado con Eva, que era así como se llamaba, y cual fue mi sorpresa al ver que no estaba sola, le acompañaba su hermano Javi. Era tres años mayor que nosotras, alto de un metro ochenta mas o menos, moreno, ojos miel y un cuerpo que había deseado desde hacia mucho tiempo. Corrimos a abrazarnos Eva y yo y nos dimos un par de besos, me acerqué a Javi con la mirada fija en sus ojos y le abracé con fuerza, noté que él me correspondía apretándome sobre su pecho con sus brazos fuertes y musculosos. Nos dimos dos besos y continuamos andando.



Después de mirar cuarenta tiendas y de tomarnos unos cuantos cafés, me quedé mirando un escaparate que aún no había visto, un vestido rojo me llamaba la atención y a la chica de la foto le sentaba muy bien-porque a mi no me iba a quedar igual- me pregunté y entramos dentro de la tienda.
Eva aprovechó para cogerse varias prendas, más bien, unas cuantas, yo busqué la talla del vestido que me había gustado y nos metimos en los probadores, no había dos juntos libres así que me tocó irme al del fondo. Javi se quedó en la puerta de los probadores apoyado en la pared esperando que le pidiéramos el visto bueno de como nos quedaban las cosas. No me había probado nada en toda la tarde, así que tenía ganas de ver como me sentaba ese maravilloso vestido. Me desnudé y me dí cuenta que no me había puesto sujetador, con el top que llevaba no me quedaba bien, así que pensé que con ese vestido tan ajustado se me iban a notar más los pezones, pero no me importó, me excitaba saber que Javi me los miraría y que incluso se los imaginaria, tan tiesos y erguidos por el roce de la ropa. Me noté algo húmeda por el realismo de mis pensamientos, pero seguí poniéndome el vestido.
Abrí la cortina del probador y salí al pasillo,, los ojos de Javi se volvieron hacia mi y se abrieron de una forma que nunca había visto, se que lo que estaba viendo le gustaba, le gustaba mucho y eso me excitaba aún más. Eva seguía con sus trapitos y no quise molestarla, me acerqué a Javi y le pregunté si le gustaba como me quedaba, era obvio que si, pero quería escucharlo de su boca. Entornó los labios para decirme algo y dejo a la vista esos perfectos dientes blancos que destacaban entre los labios carnosos que deseaba morder en aquel mismo momento. Balbuceó algo que parecía un si y sonreí con lascivia. En sus vaqueros ajustados noté que algo se movía y me mordí el labio inferior con rabia, quería ver lo que se ocultaba allí dentro, me moría de ganas de tocarlo.
Me dí media vuelta y con un gesto le hice indicaciones de que me siguiera hacia el probador, él sin pensarlo dos veces vino tras de mi. Tras esas cortinas se podía notar la excitación, se olía las ganas de sexo que había entre ambos y dimos rienda suelta a nuestra pasión.
Sin darme cuenta Javi me agarró de las caderas por detrás, el bello de todo mi cuerpo se erizó y un escalofrío recorrió mi espalda, acercó mi culo a su entrepierna y pude notar que aquello había crecido más de lo que yo me podía imaginar, notaba el bulto en mi trasero y los vaqueros parecía que iban a estallar.
Con sus manos me levantó el cabello y empezó a lamerme la nuca, eso me había gustado siempre, mi excitación crecía por momentos. Continuó por el cuello, dandome pequeños mordiscos que me hacían mojarme el diminuto tanga negro que llevaba puesto ese día. Sin pensarlo bajó su mano por mi pierna y subió un trozo del vestido hasta que tocó mi ropa interior. Me acarició por encima del tanga, eso me estaba volviendo loca, con la otra mano se acercó a mi pecho, mis pezones estaban mas duros que nunca, no me podía creer lo que estaba haciendo, pero mis instintos animales no me permitían parar. Me cogió con fuerza el pecho y lo apretó, sus dedos acariciaban mi rosado pezón que parecía deseoso de salir de ese minúsculo vestido. No podía más, iba a explotar, noté que me apartaba el tanga y un dedo rozó mi excitado clítoris, solté un gemido y al ver que me gustaba siguió por ese camino. Me acariciaba dulcemente aquel "botoncito" del placer y sin mediar palabra me introdujo su dedo en mi sexo, estaba húmedo muy húmedo y eso a Javi le puso aún más cachondo, en sus pantalones ya no le cabía su miembro, lo notaba, notaba la dureza con la que me apretaba hacia él y parecía que se me clavaba atrabes de la ropa.
No podía aguantar más, quería ver ese monstruo que escondía tras la cremallera, me dí la vuelta y nuestros ojos inyectados en deseo se cruzaron, me acerqué a sus labios y los bese con pasión, irrefrenablemente sentí la necesidad de morderle el labio inferior y lo hice, pareció que no le desagradaba mucho, con mis manos temblorosas le desabroché la camisa y dejé al descubierto su pecho fuerte y musculoso, le chupé los pezones y en mi lengua noté como se erguían, se los mordí con furia y suavidad a la vez y eso le debió gustar mucho porque apretó mi cara contra su pecho, con deseo de que no dejara de hacerlo.
Mis manos bajaron hacia la zona que más deseaba en ese momento, su pene me decía que quería salir de aquella jaula que le oprimía, y lo hice, solté el botón del vaquero, bajé la cremallera con cuidado y en ese momento liberé a la bestia que tanto deseaba tocar.
Era enorme, descomunal, nunca había tocado una como esa, y eso que ya tenía experiencia con varios hombres, pero aquella era diferente. Sentí la necesidad de verla, de ver la belleza de aquella increíble verga. Me puse de rodillas y ante mi se levantaba un hermoso pene, perfecto, de un color carne que parecía de mentira y lo acerqué a mi boca, deseaba chuparlo y lo hice, mi lengua recorrió todos los centímetros de aquella maravilla de la naturaleza, la empapé de mi saliva y me la metí en la boca, era maravilloso, los movimientos de mi boca hacían que Javi emitiera unos pequeños suspiros de placer, aquello le encantaba.
Me ayudaba con sus manos a metermela mas y mas en la boca, no me cabía entera pero me encantaba sentirla toda. Me agarró de la cabeza y me levantó, estaba apoyada en la pared con la boca mojada y deseando que me hiciera el amor en aquel mismo momento, pero no, aún no era el momento, quería disfrutar más de mi y me bajó el vestido. Mis pechos asomaron rígidos, firmes con los pezones erguidos mirando hacia Javi, pidiéndole que los chupara, y eso hizo, se los metió en la boca los dos a la vez, me moría de gusto, no puede aguantar mas y grité de placer, Javi me tapó la boca y siguió mordisqueandome los pezones, los mordía con ansia, parecía que los iba ha arrancar de su sitio, bajo de nuevo la mano hacia mi entrepierna y me arrancó el tanga de un solo tirón, me moría de ganas de sentirlo dentro de mi.
Tras comprobar que seguía aún más húmeda que antes, me dio la vuelta con firmeza y me doblo el cuerpo hacia delante, ¡Dios mío!!! aquella postura me encantaba, parecía que me estaba leyendo el pensamiento. Me subió el vestido hasta la cintura y me dio un cachete en el trasero, me incliné hacia delante todo lo que pude y apoyé mis manos contra la pared de aquel diminuto probador. Sentí un escalofrío entre mis piernas, noté que acercaba su pene caliente hacia mi vagina y con un fuerte empujón me penetró, la sensación fue maravillosa, indescriptible, estaba dentro de mi, podía sentirme totalmente llena, los músculos de mi sexo se dilataron al máximo dejando que entrara por completo, hasta el fondo, hasta donde no se podía meter mas. Mi cuerpo se estremeció de placer, de autentico placer, y los siguientes movimientos me hicieron perder el conocimiento por unos instantes, me agarraba de la cintura y empujaba con fuerza, una y otra vez, una y otra vez.......se oían nuestras respiraciones al unisono, detrás de las cortinas no existía nadie, solo nosotros, nuestros cuerpos sudados, desprendiendo un olor característico e inconfundible del sexo, del sexo salvaje y espontaneo.
Continuó penetrándome con ansia, yo no podía mas, quería dejarme llevar ya por el clímax, pero no quería que ese momento terminara nunca. Noté que me penetraba con un ritmo mas rápido, mas rápido, más rápido.....aaaaaaaaaaahhh!! no pude mas y llegué por fin al orgasmo tan deseado, mi cuerpo se arqueo hacia el de Javi y rodee su cuello con mi brazo, en ese momento Javi gimió con fuerza y supe que él también había llegado al punto máximo del clímax. El sudor le goteaba por la cara y el pecho, sus manos me agarraban con fuerza la cintura y yo estaba sumida en un profundo placer.
Me besó en los labios y se puso la ropa, descorrió la cortina y miró a un lado y al otro para cerciorarse que nadie le veía salir de allí. Volvió a la entrada de los probadores y se apoyó de nuevo en la pared.
Esperé unos segundos a vestirme, necesitaba que se me fuera el rubor de las mejillas que me había producido aquella experiencia. Salí del probador con el vestido rojo en la mano y me dirigí hacia donde estaba Javi, le pregunté si Eva había terminado ya de probarse sus "trapitos", nuestros ojos brillaban con un toque especial, pero no nos dijimos nada mas.
Eva salió de su probador diciendo que nada de lo que había cogido le gustaba, y que si yo iba a comprar aquel vestido que lo fuera a pagar ya, que estaba cansada de tanto andar.
Nos acercamos al mostrador, donde una dependienta nos miraba con una sonrisa de complicidad, estaba segura que nos había oído y eso me gustó. Pagué el vestido y nos fuimos a la calle.
Javi, Eva y yo nos despedimos con dos besos y nos prometimos volver a quedar, pero esta vez mas pronto, no queríamos dejar que pasara tanto tiempo. Se alejaron y yo me subí al coche, me miré en el retrovisor y vi que la mirada me había cambiado, el rubor de mis mejillas no había desaparecido del todo y me daba un toque infantil. Sabía que aquella experiencia no se volvería a repetir, Javi y yo no podíamos estar juntos, sólo la necesidad de aquel encuentro hizo que nos encontráramos después de tanto tiempo.
Aquel sábado fue el mejor de mi vida y espero que el de Javi también, se que el de él también, lo se.

No hay comentarios: