Relato de Sumisión
SÍ, AMO...
¿Cuánto llevo así? No estoy segura, pero creo que son casi tres horas, no puedo aguantar más, esta postura es muy incómoda, pero no puedo moverme, no veo nada…
Recuerdo cuando empezó todo. Era una cría, una principiante en todo, ingenua e insegura. No soy muy alta, pero tengo una piernas largas, pelo largo moreno, buenas curvas y unos pechos bastante grandes para mi cuerpo, creo que eso fue lo que hizo que comenzara todo.
Trabajaba como secretaria en una correduría de seguros y estaba pendiente de mi jefe en todo momento.
Tanto es así, que un día al entrar en el despacho de Jorge, así se llamaba mi jefe, me hizo cerrar la puerta tras de mí y sentarme en la silla. Me miraba de una forma distinta, como con vicio, no sé… no sabría describirlo. Estuvo un buen rato mirándome y elogiando mis encantos, mis piernas, mis pechos...que era muy guapa y muy sexy y continuó diciendo….
-Mira Ana (así me llamo), tengo que despedirte. Me cuesta mucho pero es así, se que tienes muchos gastos y un piso que pagar, pero si no aceptas mis condiciones haré todo lo posible porque te vayas sin tener que pagarte ni un euro.
Lo miré horrorizada, no podía hacerme eso, necesitaba ese trabajo, lo necesitaba como el aire.
-¿Qué condiciones son esas? -le dije.
-Sabes que mi mujer no me hace ningún caso, y como pude comprobar en la fiesta de fin de año, a ti el sexo te encanta, disfrutas mucho y sé que te gusta el sexo duro, aquí se sabe todo y te tiraste a dos de la oficina en la fiesta y no de una forma muy convencional.
Me puse roja como un tomate, pero era cierto, el sexo fuerte me encanta, me gusta que me dominen, pero no quería que él lo supiera, cualquiera menos él.
Jorge era un hombre mayor que yo, unos 40 años, alto, moreno, con un cuerpo musculoso sin pasarse y los trajes hacían que se viera muy sexy
-Sí, lo sé, siento que se enterara del percance de la fiesta
-Bien, pues mi condición para que sigas trabajando con nosotros es la siguiente. Quiero que te conviertas en mi puta, en mi esclava, que estés para mí las 24 horas del día, ser tu Amo para todo, y no hacer nada sin mi permiso.
¿Aceptas?
Vacilé unos minutos, pero ese trabajo era mi vida, y en el fondo Jorge me ponía muy caliente y deseaba ser para él, hacía tiempo que lo deseaba.
-Sí, acepto…seré tu esclava
Se me están entumeciendo los dedos de los pies, y de las manos, pero no puedo moverme. Ya habrán pasado casi cuatro horas. Tengo una cinta tapándome los ojos y que termina atándome las muñecas detrás de la espalda, si muevo los brazos, me partiré el cuello. Las piernas abiertas del todo sin posibilidad de cerrarlas, tengo un palo atado de tobillo a tobillo, y en los pezones dos aros atados con un pequeño arnés a una barra de la cortina, buffff…si estiro mucho puedo desgarrarme los pechos.
Me duele mucho la mandíbula, me ha dejado puesto el abre bocas, tengo la garganta seca.
Es la primera vez que me deja así y se va ha hacer sus tareas. Pero estoy muy agradecida, porque está todo el día pensando en mí, porque pierde horas de su tiempo conmigo y porque es un muy buen Amo, el mejor.
-Lo primero que tienes que hacer para ser mi esclava, es no ponerte jamás ropa interior, tienes que estar dispuesta para mí y no quiero perder el tiempo arrancándote las bragas.
Fue algo que me costó mucho, pero así lo hice, iba a todos los sitios sin braguitas ni sujetador, y claro la gente me miraba los pechos, se movían mucho y eso me ponía muy caliente.
Los meses transcurrían normales, me tenía cuando quería y eso le gustaba, pero un día tuve un fallo. Jorge vino a mi casa como siempre pero esta vez trajo a un amigo, lo saludé dándole dos besos como lo haría cualquier persona. Jorge se puso furioso.
-¿Que modales son esos esclava? ¿Dónde está la posición de sumisa? Y, ¿por qué te has puesto ropa? En casa siempre tienes que estar desnuda, con un delantal nada más, así que ya puedes desnudarte.
-¿Delante de tu amigo?
-Claro, y luego abre las piernas, pon los brazos hacia atrás y mirada al frente, sin mirar a los ojos de nadie, esa es la posición de sumisa, ya lo sabes. Te voy a tener que poner un castigo.
-Sí, amo
-Ahora como castigo, agáchate y enseña ese coño de zorra que tienes a mi amigo, ¡venga!
Me moría de vergüenza, pero aquello me excitaba muchísimo
-El castigo que te impongo por ser tan mala sumisa, va a ser que te metas la polla de mi amigo en la boca y que no te la saques hasta que no se haya corrido en tu garganta.
Me dispuse a coger esa polla fláccida y metérmela en la boca, a los pocos segundos ya estaba muy grande, chupé y chupé. Mi Amo disfrutaba viendo aquello y yo me estaba mojando por momentos. Se corrió a los pocos minutos y tuve que tragarme su semen por orden de mi Amo.
-Muy bien zorra, en posición de sumisa ya.
Me colocó un collar con correa y estiró con fuerza de él, nos dirigimos hacia el baño, su amigo nos seguía.
-Ahora, puta, te vamos a follar el culo los dos y te vamos a orinar dentro, ¿te gusta la idea?
-Si Amo, soy tuya, tus deseos son órdenes para mí
Jorge me inclino hacia la bañera y me tiro del collar, haciendo que me ahogara a cada tirón, pero eso me gustaba, me sentía una perra, que es lo que era en ese momento.
Me metió su enorme polla de un empujón, el dolor fue muy intenso, incluso me hizo sangrar, pero era su zorra y tenía que disfrutar con su follada y lo haría. Dejó paso a su amigo, tenía la polla más pequeña y eso me alivió, pero deseaba que me hiciera daño, disfrutaba con el dolor de mi Amo y si su deseo era que disfrutara con el de su amigo, así sería.
Me folló con fuerza, me rompió el culo y de pronto noté un líquido caliente en mi culo, se estaba orinando dentro, aquella lavativa me excitaba mucho, sacó la polla y dejó paso a Jorge,
-¿Te gusta zorra? Ahora voy a mearme yo, quiero que te llegue mi meada hasta los intestinos, que notes como se llenan.
-Sí, Amo… azótame mientras, quiero sentir dolor para darte placer.
Mientras se meaba dentro me azotaba el culo con la mano abierta y me tiraba del collar dejándome casi ahogada, me corrí como la puta que soy, mi Amo estará orgulloso de mí.
Oigo algo, noto una leve brisa, ¿será mi Amo que vuelve?
Noto unas manos en mi cuerpo, mmmmmmmmm….es él, huelo su perfume.
Me desata el arnés del pecho...qué alivio, está pasando su lengua por mis pezones. Mi Amo es muy bueno conmigo. Me está quitando el palo de entre los tobillos, bufffff por fin puedo mover las piernas.
Pero no me desata los brazos ni me quita el abre boca, me pone de rodillas, me está metiendo la polla en la boca, que rica, la noto en la campanilla, me ahogo, hago lo imposible por no vomitar.
Me pellizca los pezones mientras… si amo, si hazme tuya, .me gusta sentir dolor para que tu sientas placer...mi mente es tuya...mis pensamientos tuyos...mi placer esta en tus manos....mi voluntad es tuya... mándame, Amo, mándame y te obedezco....si no cumplo....obligado estas a castigarme...estoy a tu disposición....mi cuerpo es solo tuyo....mis sueños solo tuyos.....azótame hasta que creas oportuno....humíllame a tu placer......hazme sentir tu zorra....solo así podré ser feliz......solo así te haré feliz......dame de comer...o déjame en ayunas....quiero darte placer....quiero excitarte al máximo.....muérdeme Amo....escúpeme.....quiero ser tuya.......
Mis palabras han sido oídas, me levanta con las manos las piernas, me está follando apoyada en la pared en brazos, sus empujones son fuertes, me duele de lo profundo que me folla…mmmmm…..me está lamiendo la cara….siento que me voy a correr...no aguanto más….
-Me voy a correr, amo
-Sí, zorra te ordeno que te corras, quiero que me mojes los huevos de tu flujo. Puta, eres mía, mi leche se va a quedar en tus entrañas, saca la lengua que quiero mordértela.
Me he corrido como una perra, mientras Jorge me mordía la lengua con furia, me vuelve loca ese dolor, ese placer, mi Amo me da mucho placer, y mucho castigo, pero soy suya, me gusta hacer su voluntad
Solo puedo decirle….SÍ, AMO……
















