viernes, 11 de marzo de 2011

El viaje

Otro relato de mi propia cosecha


Eran las 11 de la noche.
Después de cuatro horas de carretera, por fin llegué a Barcelona. Era un viaje que había estado esperando durante mucho tiempo. Iba a encontrarme con él, con el hombre que tantas noches me había hecho soñar, reír y desear con todas mis fuerzas que me abrazara y me besara con pasión. El morbo que me creaba era lo que me había hecho ir a verle, él estaba deseando "pillarme" como me decía por teléfono, pero aún no nos habíamos visto en persona y eso nos ponía muy nerviosos a la vez que excitados.
Salí de la estación, y entre la multitud de gente lo vi, estaba esperándome tal y como me prometió. Las manos empezaron a sudarme y mi corazón se puso a mil por hora. Se acercó despacio y en su cara vi que se alegraba mucho de verme, me dio dos besos y me preguntó que tal me había ido el viaje. Noté que también estaba nervioso pero su sonrisa al verme no se le había borrado de la cara. La primera impresión fue buena para los dos, era lo que nos esperábamos, no nos defraudamos al vernos por primera vez cara a cara.
Nos subimos al coche y charlamos un poco de cosas banales, se notaba que los dos estábamos deseando llegar a su casa cuanto antes, se podía notar la tensión sexual. Mis manos seguían sudando y él no paraba de mirarme con ojos lascivos que me decían.-te voy a follar como lo hacíamos por teléfono.-
Por fin llegamos a su casa. Ya era muy tarde y no se veía gente por la calle, me alegré, no quería que nadie me viera entrar, él estaba casado y no quería crearle problemas con su mujer.



Mientras subíamos en el ascensor no dijimos ni una palabra, solo nos mirábamos, como si supiéramos que al hablar íbamos a perder el control y desnudarnos allí mismo, pero eso no, no estaría bien, podíamos esperar unos segundos más, pero se hicieron eternos.
Llegamos a la puerta y él la abrió con sumo cuidado para no hacer ruido y que algún vecino cotilla mirara por la mirilla y nos viera llegar.
Entramos y casi sin acabar de cerrar la puerta, me cogió por la cintura y me apretó fuerte contra su cuerpo. Mi respiración se estaba empezando a acelerar, sus labios estaban a menos de un centímetro de los míos, deseaba morderlos, comerme su boca, sentir su lengua....pero ninguno se acerco mas, eso nos puso a mil, si se acercaba mas yo me retiraba, sabía que eso le estaba poniendo malísimo, podía notar entre mis piernas su pantalón abultado, aquello crecía por momentos y me gustaba.
No aguantó más, me cogió de la cabeza y acercó mi boca a la suya, noté el aliento caliente y su saliva mojando mis labios, nos besamos como si nos fueran a quitar ese momento, entrelazando las lenguas, mordiéndonos los labios disfrutando de la bestialidad de aquel beso tan deseado, gimiendo a cada lengüetazo mmmmmmh......
Sus manos empezaron a subir por mi cuerpo, me acarició los pechos por encima de la camiseta, mis pezones erguidos por el roce estaban deseando salir de ahí. Me frotó con fuerza, me apretó y me estrujó los pechos, quería que se los comiera, que me lamiera hasta dejármelos completamente llenos de saliva, pero no lo hizo...
En su lugar me agarró del pelo y me hizo bajar hacia sus pantalones, tenía mi cara ahí, delante de aquel bulto que parecía que iba a explotar en cualquier momento, sabía lo que quería, estaba tan excitado que no iba a aguantar mucho ,así que quise descargarle para luego poder disfrutar muchos más de él.

Apreté mi cara contra su polla, parecía que me estaba llamando, me pedía que la sacara de aquel pantalón que le estaba oprimiendo y así lo hice, baje su cremallera, sus pantalones y el calzoncillo. La polla salto de tal forma que me dio un cachete en la cara, era hermosa, dura como nunca había visto, y la vena central parecía que iba a estallar. La cogí con una mano y me la acerque a la boca, lamí el capullo con dulzura, lo empape bien y empecé a metérmela despacio en la boca, poco a poco, sintiendo cada centímetro dentro, la notaba dura, muy dura y palpitando, no aguantaría mucho mas, los movimientos eran cada vez más rápido, estaba intentando follarme la boca, me la metía hasta el fondo, me ahogaba, siiiiiii, me ahogaba de lo dentro k estaba, pero eso me encantaba, mi saliva goteaba por toda mi cara y por su polla, no podía respirar, pero no me la saqué, él seguía empujándome la cara para que me la metiera más adentro, tenía ganas de potar, pero solo era una sensación, me estaba follando la boca como un loco, cada vez más fuerte, más fuerte, más fuerte....hasta que estallo en un orgasmo intenso, note su leche caliente dentro de mi garganta, junto con mi saliva y la sensación de que me la iba a tragar, y así fue, tenía la polla tan adentro que no pude evitar tragarme su semen. mmmmmmmm...me encantó, no salió ni una gota fuera y eso le puso a cien.
Aun con los pantalones en los tobillos, me cogió del brazo y me llevo a la habitación, me tiro sobre la cama y empezó a desnudarme, mis pechos se mostraron ante él, y en su cara se dibujo una sonrisa de asombro, eran grandes muy grandes y con los pezones rosados y duros. Los cogió con las dos manos y se los metió en la boca, no le cabían pero paso la lengua de uno a otro, los lamio, los mordió con ansia, yo gemí de placer, bajó sus manos y me quito la parte de abajo, me arranco el tanga negro sin esperar a que me lo quitara y me abrió las piernas todo lo que pudo.

Mi sexo estaba esperándole, húmedo, palpitando, pero no fue directo hacia él, me beso los muslos por la parte interna y cada vez que su boca se acercaba a mi coño, me entraban unos escalofríos que me hacían estremecer entera. Me agarró del culo y me lamio todo el coño, los lametazos eran largos, y mi cuerpo se arqueo de placer, su lengua era experta, me sorbía el clítoris con fuerza, mi sexo goteaba flujo sin parar pero a él le gustaba, cuanto más me mojaba mas rápido me lamia mmmmmmmmm…..mis gemido eran cada vez más intensos, deseaba correrme y él lo noto.
Dejo de chuparme y me dio la vuelta, se humedeció la polla con los dedos mojados de saliva y se dispuso a penetrarme. Su glande estaba hinchado al máximo pero no le costó nada entrar en mi coño, con leves movimientos fue introduciendo su polla, despacio, despacio, podía notarla, mi coño se dilataba a cada movimiento pélvico y…aaaaaaaaah estaba dentro, toda dentro, me follaba lento, pero a mi eso no me gustaba y moví mi culo mas rápido para que siguiera mi ritmo. Así lo hizo, empezó a follarme más fuerte, más rápido, sus gemido eran intensos, me agarro del pelo como si estuviera domando un potro salvaje, me follaba duro muy duro, los empujones hacían que mi cuerpo se estremeciera de placer, así asiiii si….sigueeeeeeee….diosss me corro, me corro…..
Tuvimos un orgasmo conjunto y nuestros sexos palpitaban sin cesar. Nos quedamos así un rato, respirando entrecortados, al fin retiró su polla y al sacarla se derramo todo lo que había dejado dentro, era increíble, nunca había tenido un orgasmo como aquel, a él le pasaba lo mismo, se había corrido como hacía años y nos quedamos relajados tumbados en la cama.
Aquel viaje fue el primero de tantos que hubo después

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